Embār

śrīḥ śrīmate śatakopāya namaḥ śrīmate rāmānujāya namaḥ śrīmad varavaramunaye namaḥ śrī vānācala mahāmunaye namaḥ

Gurú paramparai

<< Emperumānār

En el artículo anterior (https://acharyas.koyil.org/index.php/2026/04/21/emperumanar-spanish/) hablamos sobre la grandeza de Emperumānār. Ahora presentaremos al próximo Ācāryan en nuestra Ōrāṇvaḻi guru paramparai.

Embār – Madhuramaṅgalam

Tirunakṣatram: Thai, Punarpūsam

Avatārasthalam: Madhuramaṅgalam

Ācāryan: Periya Tirumalai Nambi

Śiṣyas: Parāśara Bhaṭṭar, Vēda Vyāsa Bhaṭṭar

Lugar donde alcanzó el Paramapadam: Tiruvaraṅgam

Obras: Vijñāna Stuti, Emperumānār Vaḍivaḻagu Pāsuram

Govinda Perumāḷ nació en Madhuramaṅgalam como hijo de Kamala Nayana Bhaṭṭar y Śrīdevī Ammāḷ. Él también es conocido por los nombres de “Govinda Bhaṭṭar”, “Govinda Dāsar” y “Rāmānuja Pada Chāyaiyār”. Con el tiempo, llegó a ser popularmente aclamado como “Embār”. Él es el primo de Emperumānār. Desempeñó un papel fundamental al salvar la vida de Emperumānār durante su viaje a Vārāṇasī con Yādava Prakāśar.

Tras salvar la vida de Emperumānār, Govinda Perumāḷ continuó su peregrinaje y finalmente se convirtió en un Śiva bhakta (devoto de Śiva), comenzando a residir en Kāḷahasti. Posteriormente, Emperumānār envió a Periya Tirumalai Nambi para traerlo de regreso.

Mientras Govinda Perumāḷ recolectaba flores en el bosque de Nandavanam para su pūjā, Periya Tirumalai Nambi recitó el pāsuram del Tiruvāymoḻi: “tēvaṉ emperumāṉukkallāl pūvum pūcaṉaiyum takumē”. El significado de este verso expresa que solo Emperumān, es decir, Śrīman Nārāyaṇa, es digno de ser adorado con flores, y que ningún otro es merecedor de tal adoración. Al escuchar esto, Govinda Perumāḷ se dio cuenta de su error, sintió profundo arrepentimiento por su devoción a Śiva, y decidió volver a entregarse a Śrīman Nārāyaṇa, el soberano de todos los universos y el Brahman supremo, tomando refugio absoluto en Periya Tirumalai Nambi. Periya Tirumalai Nambi le confiere el pañca saṃskāram y le instruye en los sampradāya arthams. A partir de entonces, Govinda Perumāḷ comenzó a vivir con Periya Tirumalai Nambi, rindiéndole kaiṅkaryam (servicio sagrado) de manera ininterrumpida. 

Emperumānār visitó a Periya Tirumalai Nambi en Tirupati y aprendió de él el Śrī Rāmāyaṇam. Durante este tiempo, acontecieron ciertos eventos que nos revelan la inmensa grandeza de Embār:

  • En una ocasión, Govinda Perumāḷ preparó un lecho de hojas en el suelo para Periya Tirumalai Nambi y se recostó en él antes de que Su Ācāryan lo hiciera. Acostarse en el lecho del Ācāryan se considera generalmente una ofensa grave. Al ver esto, Emperumānār interrogó a Periya Tirumalai Nambi sobre la situación. Nambi, a su vez, fue hacia Govinda Perumāḷ para preguntarle el motivo de su acción. Govinda Perumāḷ respondió que lo hizo de manera consciente; sabiendo que ese acto podría llevarlo al narakam (infierno), su único deseo era asegurar que el lecho fuera cómodo para su Ācāryan, probándolo para verificar que el lecho estuviera cómodo y no hubiera espinas u objetos punzantes que pudieran lastimarlo. Así, él solo se preocupaba por el bienestar del tirumēni (cuerpo sagrado) de su Ācāryan, sin importarle su propio destino. La śrīsūkti (enseñanza sagrada) de Māmunigaḷ que dice “tēcaṟum ciccaṉ avaṉ cīr vaṭivai ācaiyuṭaṉ nōkkumavaṉ” (தேசறும் சிச்சன் அவன் சீர் வடிவை ஆசையுடன் நோக்குமவன் – “el verdadero discípulo contempla con profundo amor la forma sagrada de su maestro”) ilustra perfectamente este principio.
  • En otra ocasión, Emperumānār observó a Govinda Perumāḷ manipulando la boca de una serpiente para luego tomar un baño para la śarīra-śuddhi (purificación del cuerpo). Cuando Emperumānār le preguntó qué había sucedido, Govinda explicó que la serpiente tenía una espina clavada en la boca y que él se la había extraído. Emperumānār quedó asombrado al presenciar el inmenso jīva kāruṇyam (compasión hacia todos los seres vivos) de Govinda.
  • Cuando Emperumānār solicitó permiso a Periya Tirumalai Nambi para partir de Tirupati, Nambi le dijo que deseaba obsequiarle algo antes de su partida. Emperumānār pidió entonces llevar consigo a Govinda Perumāḷ. Nambi accedió gustosamente y le ordenó a Govinda Perumāḷ que permaneciera junto a Emperumānār, sirviéndole y viéndolo exactamente como a su propio Ācāryan. Sin embargo, al llegar a Kāñcīpuram, Govinda Perumāḷ, incapaz de soportar la separación de su Ācāryan, regresó junto a él. Periya Tirumalai Nambi le negó la entrada, declarando que, puesto que ya lo había entregado a Emperumānār, de ahora en adelante debía vivir exclusivamente con Él. Comprendiendo el tiruvuḷḷam (deseo divino) en el corazón de su Ācāryan, Govinda Perumāḷ regresó al lado de Emperumānār.

Tras regresar a Śrīraṅgam, y a petición de la madre de Govinda Perumāḷ, Emperumānār decidió arreglar su matrimonio. Govinda Perumāḷ aceptó, aunque con renuencia, pero jamás mantuvo vida conyugal alguna con su esposa. Emperumānār le ordenó entonces que permaneciera en ekāntam con ella, es decir, que pasara un tiempo a solas en su compañía. Sin embargo, a la mañana siguiente, Govinda Perumāḷ regresó y le explicó a Emperumānār que veía a Emperumān en todas partes, por lo que le resultaba absolutamente imposible estar en ekāntam con nadie. Emperumānār, comprendiendo el elevado nivel espiritual de Govinda Perumāḷ, le otorgó el sannyāsāśramam (orden de renuncia), dándole el nombre de “Embār”, y le ordenó permanecer a su lado para siempre.

En una ocasión, cuando los Śrīvaiṣṇavas comenzaron a elogiarlo, Embār aceptó las alabanzas con alegría. Al presenciar esto, Emperumānār le advirtió que aceptar elogios sin mostrar naicchiyānusandhānam (humildad profunda) no era digno de un verdadero Śrīvaiṣṇava. En respuesta, Embār explicó que si alguien lo alababa, esa alabanza iba en realidad dirigida a Emperumānār, pues fue Él quien lo había transformado, elevándolo de una condición muy baja. Afirmó que cualquier cualidad buena que él pudiera poseer provenía enteramente de Emperumānār, y que se alegraba al escuchar esos elogios precisamente con ese entendimiento en mente. Emperumānār apreció profundamente este elevado pensamiento y lo glorificó al ver su inmenso ācārya-bhakti (devoción al maestro).

Cuando Āṇḍāḷ (la esposa de Kūrattāḻvān) fue bendecida con el nacimiento de dos hijos gracias al prasādam de Emperumān, Emperumānār y Embār asistieron a la ceremonia de nāmakaraṇam (otorgamiento del nombre). Emperumānār le pidió a Embār que trajera a los niños y, mientras lo hacía, Embār les recitó el Dvaya Mahāmantram como rakṣai (protección espiritual). Al mirarlos, Emperumānār comprendió de inmediato que los infantes habían sido bendecidos con el dvaya mahā mantram por Embār. Acto seguido, lo instruyó para que se convirtiera en el Ācāryan de los niños. De este modo, Parāśara Bhaṭṭar y Vēda Vyāsa Bhaṭṭar se convirtieron en los śiṣyas de Embār.

Embār mostraba un desapego total hacia el loka viṣayam (los asuntos materiales del mundo), pero al mismo tiempo poseía una devoción absoluta hacia el bhagavad-viṣayam (los asuntos divinos de Bhagavān). Él era un gran rasikar (aquel que saborea y valora inmensamente la experiencia divina). Algunos incidentes particulares que ilustran el sublime bhagavad anubhavam (experiencia divina de Dios) de Embār han sido documentados en los vyākhyānams (comentarios de los maestros). Veamos algunos de ellos:

  • Cuando los Śrīvaiṣṇavas le preguntaron por el significado de la frase “cāyai pōla pāṭavallār tāmum aṇukkarkaḷē” (del último pāsuram del Periyāḻvār Tirumoḻi), Embār respondió que aún no había escuchado el significado de ese pāsuram de boca de Emperumānār. Sin embargo, tras colocar las pādukās (sandalias sagradas) de Emperumānār sobre su cabeza y meditar por un instante, declaró que Emperumānār le había revelado el significado en ese mismo momento. Explicó que el pāsuram debía leerse como “pāṭavallār – cāyai pōla tāmum aṇukkarkaḷē”, lo que significa que “quienes canten estos pāsurams permanecerán tan cerca de Emperumān como Su propia sombra”.
  • En una ocasión, mientras Uyyavaṇṭā Piḷḷai Arayar realizaba el abhinayam (actuación gestual) del padigam 2.1 del Periyāḻvār Tirumoḻi, que relata cómo Kaṇṇan Emperumān (Kṛṣṇa) asustaba a los otros niños pastores, él lo representó doblando sus párpados hacia atrás. Pero Embār, que observaba la representación desde atrás, indicó con gestos de sus manos que Kṛṣṇa no habría actuado así; más bien, les habría asustado mostrándoles su Śaṅkha (caracola divina) y su Cakra (disco divino). Arayar Svāmī lo comprendió de inmediato y adaptó su actuación. Emperumānār, quien se encontraba en la primera fila entre la audiencia, sabiendo que una interpretación tan exquisita solo podía provenir de él, exclamó: “¿Govinda Perumāḷē iruntīrō?” (¡Oh, Govinda Perumāḷ! ¿Te encontrabas tú allí?).
  • A través del padigam “minniṭai maṭavārkaḷ” del Tiruvāymoḻi (6.2), se evidenció que Embār, a pesar de ser un sannyāsī, comprendía a la perfección y en gran detalle los sentimientos en el corazón de Nammāḻvār al experimentar el viśleṣam (dolor por la separación) de Kaṇṇan Emperumān (Kṛṣṇa). Él asombró a todos los Śrīvaiṣṇavas al ofrecer profundas explicaciones sobre este inigualable padigam. Esto ilustra cómo debe ser el carácter de un Śrīvaiṣṇava, siguiendo el principio de “paramātmani raktaḥ aparamātmani viraktaḥ” (que significa estar completamente apegado a Emperumān, y mostrar total desapego hacia todo lo demás que no sea Él).
  • En el vyākhyānam (comentario) del pāsuram del Tiruvāymoḻi 10.8.3, se registra un acontecimiento digno de contemplación. En una ocasión, mientras Emperumānār caminaba por su maṭham (residencia sagrada), se encontraba inmerso meditando en el Tiruvāymoḻi. Embār, quien lo observaba desde detrás de las puertas, le preguntó si estaba contemplando la palabra “matittēṉ” de ese específico pāsuram. Emperumānār lo confirmó. Con solo observar sus movimientos sutiles, Embār era capaz de determinar exactamente qué estaba pensando su maestro.

Durante su carama daśā (etapa final de su vida aquí en el saṃsāra), Embār le ordenó a Parāśara Bhaṭṭar que liderara nuestro Sampradāyam desde Śrīraṅgam. Asimismo, le instruyó a Bhaṭṭar que mantuviera siempre en su mente el pensamiento: “Emperumānār tiruvaḍigaḷē tañjam” (los divinos pies de Emperumānār son nuestro único refugio). Embār, absorto en profunda meditación sobre Emperumānār, abandonó su carama tirumēni (cuerpo material) y alcanzó el Paramapadam, para permanecer eternamente junto a Emperumānār en la nitya-vibhūti (la morada espiritual eterna).

Postrémonos ante los pies de loto de Embār y oremos para que, al igual que él, desarrollemos un apego incondicional hacia Emperumānār y hacia nuestro propio Ācāryan.

Taniyan de Embār

rāmānuja-pada-chāyā govindāhvānapāyinī | 

tadāyatta-svarūpā sā jīyān mad-viśrama-sthali ||

“¡Que Govinda (Embār), quien es la sombra inseparable de los pies de loto de Śrī Rāmānuja, quien ha realizado su verdadera naturaleza tomando absoluto refugio en esos pies divinos, y quien es mi lugar de reposo definitivo, sea glorificado eternamente!”

En nuestro próximo artículo, veremos el vaibhavam (grandeza) de Parāśara Bhaṭṭar.

Vea el siguiente link con la versión original en inglés, realizada por la gracia de Śrī Sarathy Thothathri Svāmī: https://acharyas.koyil.org/index.php/2012/09/07/embar-english/

adiyen kamalavalli ramanuja dasi

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